EL MULTIMILLONARIO QUE NUNCA HABLABA PERDIÓ A SU ESPOSA… Y CINCO AÑOS DESPUÉS DESCUBRIÓ POR QUÉ

—Al principio me odió. Luego acepté.

Adrian miró hacia el puerto.

—Hace dos años se trasladó a Londres. Trabaja en una galería de arte. Está comprometido.

Me sorprendí.

—¿Con quién?

Una sonrisa apenas perceptible apareció en sus labios.

—Con alguien que no se parece en nada a mí.

No pude evitar reír.

Adrian me miró como si acabara de escuchar el sonido más hermoso del mundo.

Aparté los ojos inmediatamente.

—Me alegro por ella.

Era verdad.

No deseaba que Sophie sufriera.

Solo había querido dejar de sufrir yo.

Al día