Antes me habían parecido una demostración de paciencia. Ahora se habían convertido en una pared que jamás seguiría atravesar.
—¿Por qué te casaste conmigo?
Su mano se detuvo.
—Porque quise hacerlo.
—¿Me amabas?
Me miró.
Sus ojos oscuros no revelaron nada.
—Eres mi esposa.
Solté una carcajada amarga.
—No te he preguntado qué soy. Te he preguntado qué sientes.
Adrian avanzó un paso.
—Claire…
— ¿Alguna vez estuviste enamorado de Sophie?
El silencio que siguió fue insoportable.
Miró hacia la ventana.
Después volvió a mirarme.
—Eso pertenece al pasado.
Sentí un