muerte de Julián para revolver asuntos que no venían al caso. Nadie la había acusado de nada. Sin embargo, hablaba como si estuviera defendiéndose.
Le pedí a Elena que, con autorización de Claire, guardara una copia de la carta junto a los documentos que estábamos revisando.
Fue entonces cuando Betty tomó su bolsa, miró hacia el pasillo y señaló la carpeta con una mano temblorosa.
—¡Yo pedí que no conservaran ese nombre! ¡Ni la manta! ¡Se lo dije a Julián cuando se la entregué!
Claire levantó lentamente la cabeza.
Mi