a sus padres que intercedieran. Su padre se negó.
—Ya la presionamos una vez —le recordó—. No volveremos a hacerlo.
Con el tiempo, Álvaro comenzó a comunicarse con Lucía únicamente sobre el embarazo. La acompañó a algunas consultas cuando ella estuvo de acuerdo y preguntó cómo podía ayudar sin invadir su espacio. Hubo avances y retrocesos, pero Lucía mantuvo claros los límites.
En una revisión supieron que sería una niña. Álvaro sonrió emocionado ante la pantalla. Lucía también. No se tomaron de la mano, aunque ambos miraron el mismo pequeño