corazón latiendo.
Alba nació en Sevilla una madrugada de primavera. Tenía el cabello oscuro, los puños cerrados y una manera decidida de reclamar su sitio en el mundo.
Cuando la enfermera la colocó sobre el pecho de Lucía, todo el ruido del hospital pareció apagarse. Aquella niña existía. No era un argumento para retener a nadie ni la reparación de una historia rota. Era una persona nueva, esperada y amada.
Álvaro llegó poco después. Se detuvo junto a la puerta hasta que Lucía le indicó que podía acercarse. Cuando sostuvo