EL DÍA QUE MI PROMETIDO LE DIO MI APODO A OTRA MUJER, EMPECÉ A PREPARAR UNA BODA A LA QUE NUNCA PENSABA ASISTIR

imagen, por sí sola, no demostraba nada.

Sin embargo, en otra publicación vi algo que sí reconocí sin ninguna duda.

Una pequeña figura de cerámica con forma de cerdito.

Había comprado aquella figura durante un viaje a Lisboa. Era un objeto ridículo y barato, pero Ryan insistió en llevarse uno para su escritorio.

En la fotografía de Madison, la figura estaba junto a un ordenador.

El texto decía:

«Mi regalo favorito de mi persona favorita».

Sentí náuseas.

No porque fuera un objeto caro.

Sino porque era nuestro.

Otra pequeña parte