Emily.
—Claro.
Se inclinó para mirar la pantalla.
—¿Algún problema con la mesa siete?
—No. Solo intento recordar a todo el mundo.
Me besó la sien.
—No te preocupes tanto. Lo importante es que estaremos juntos.
Por un instante sentí un impulso casi irresistible de gritarle.
Decirle que sabía lo de Madison.
Preguntarle por qué había regalado nuestro apodo, nuestros recuerdos y hasta nuestra canción.
Pero recordé el mensaje.
«Después de lo que hicimos».
No decía «después de lo que sentimos».
Ni «después de todo lo que hemos vivido».
Decía «