EL DÍA QUE MI PROMETIDO LE DIO MI APODO A OTRA MUJER, EMPECÉ A PREPARAR UNA BODA A LA QUE NUNCA PENSABA ASISTIR

no son un error.

—Emily…

—Cambiar mi nombre en tu teléfono no fue un error. Esconder sus mensajes tampoco. Llevarla a visitar el salón de nuestra boda fue una decisión. Y prometerle que me dejarías mientras elegías conmigo las invitaciones fue otra.

Su rostro perdió todo el color.

—¿Sabes lo del salón?

—Sé mucho más de lo que crees.

Ryan guardó silencio.

Por primera vez desde que lo conocía, no parecía tener preparada una respuesta.

La verdad detrás del apodo
—Solo quiero entender una cosa —le dije finalmente.

Él levantó