EL DÍA QUE MI PROMETIDO LE DIO MI APODO A OTRA MUJER, EMPECÉ A PREPARAR UNA BODA A LA QUE NUNCA PENSABA ASISTIR

debo desconfiar de todos.

Sophie se quedó pensando.

—Que te haya mentido al final no significa que cada recuerdo anterior fuera falso.

La miré.

—Pero sí significa que no sabía quién era.

—Quizá tampoco él sabía quién quería ser. Eso no justifica lo que hizo.

El viento nos despeinaba.

—No quiero convertirme en alguien que sospecha de todo el mundo —confesé.

—Entonces no dejes que lo que hizo decida quién serás tú.

Aquellas palabras se quedaron conmigo.

No solucionaron nada de inmediato.

Pero fueron el principio de algo.

Un último