fecha de una promesa que jamás cumplimos.
La sostuve entre los dedos.
Recordé a la mujer que había sido cuando elegí aquella tipografía.
Estaba ilusionada.
Confiaba.
Creía que la persona que dormía a su lado nunca sería capaz de traicionarla.
Durante mucho tiempo me había avergonzado de esa versión de mí.
Me parecía ingenua, demasiado confiada, incapaz de ver lo evidente.
Pero esa tarde sentí algo diferente.
Compasión.
Ella había amado con sinceridad.
Había construido un proyecto de vida.
Había entregado su confianza a alguien que prometió cuidarla.
Su error