En mi cumpleaños número 30, mi sobrino arrojó mi pastel a la piscina y gritó: “Hice lo que me pidió mi papá”. Esa noche entendí que mi hermano llevaba años humillándome… y decidí quitárselo todo.

de mi familia.

PARTE 3

Dentro de la caja estaba el adorno dorado del pastel.

Torcido. Seco. Limpio con cuidado.

Mateo lo sostuvo como si fuera algo frágil y sagrado.

—Lo saqué de la alberca cuando todos se fueron —me dijo—. Se me hizo feo dejarlo ahí.

Luego me entregó el sobre.

Adentro había varias hojas dobladas, llenas de su letra temblorosa y dibujos con colores. En la primera decía: “Yo no quería aventar el pastel, pero mi papá me dijo que si lo hacía me iba a llevar al