Estadio Azteca y que tú te ibas a reír porque era una broma como en la tele”.
Se me cerró la garganta.
La siguiente hoja era un dibujo mío parada junto a una mesa vacía, con una nube gris encima de la cabeza, mientras dos figuras se reían a lo lejos. Abajo había escrito: “No estuvo chistoso”.
—¿Por qué escribiste esto? —le pregunté.
Mateo bajó la mirada.
—Porque mi papá siguió diciendo que no pasó nada… pero sí pasó. Y porque yo te pedí perdón y él me dijo que