En mi cumpleaños número 30, mi sobrino arrojó mi pastel a la piscina y gritó: “Hice lo que me pidió mi papá”. Esa noche entendí que mi hermano llevaba años humillándome… y decidí quitárselo todo.

silencio helado y el reflejo de las velas apagándose sobre la superficie de la alberca.

Sentí que algo dentro de mí también se hundía.

Porque en ese instante entendí que el pastel no era lo único que Ricardo había querido destruir… y que lo peor de la noche apenas iba a empezar.

PARTE 2

Nadie se movió durante varios segundos.

El pastel flotaba deshecho en la alberca, las flores separadas del betún, los frutos rojos girando despacio sobre el agua negra. Mateo seguía mirando a su padre, esperando aprobación. Y