que se transmite de una generación a otra.
Mucho después de que las carreras individuales hayan terminado, las historias perduran. Nuevas audiencias siguen descubriéndolas, se vuelven a cantar canciones conocidas, los personajes favoritos se presentan a los niños por primera vez y el espíritu de la creatividad sigue vivo.
Ese puede ser el mayor legado que un narrador puede dejar: una obra que siga brindando asombro, consuelo y alegría a per