que la seguridad real.
Para mi esposa y para mí, una noche en un alojamiento de pueblo pequeño lo cambió todo. Ya no damos por sentado que un anuncio impecable garantiza la tranquilidad. Ahora, abordamos cada viaje con precaución, vigilancia y la convicción de que la seguridad —la verdadera seguridad— empieza por nosotros mismos.
Y tal vez, solo tal vez, esa sea la lección que todos debemos llevar con nosotros en nuestros viajes.