PARTE 2 / LA NOVIA QUE NO REGRESÓ

Mia me sostuvo antes de que cayera al suelo.

—Ava, mírame. Ya estás a salvo.

Quise responder, pero las lágrimas que había contenido durante toda la boda comenzaron a caer sin control.

Lloré por mi vestido.

Por mi padre, que no estaba allí para defenderme.

Por los años que había desperdiciado amando a Ethan.

Y, sobre todo, por la mujer que había sido aquella mañana, cuando todavía creía que estaba a punto de comenzar una vida feliz.

Mia me llevó a su apartamento.

Me preparó una ducha caliente, dejó ropa