su teléfono para escribir a su jefe y pedir el permiso laboral.
Las cámaras de una tienda cercana lo mostraban comprando el candado.
Y la llave estaba en su bolsillo cuando la policía llegó.
Camila cambió su declaración tres veces.
Finalmente admitió que sabía que Valeria estaba encerrada.
Dijo que Julián la había convencido de que su hermana podía lastimarse si salía.
No sé cuánto creyó realmente.
Sí sé que vio a mi hija atada y cerró aquella puerta.
Hay decisiones para las que ninguna explicación alcanza.
El proceso legal