Descubrí que mi esposa llevaba tres semanas sin aparecer en la empresa después de una discusión con mi secretaria. “Ella ya no tiene lugar aquí”, me dijo, antes de confesar que había sido mi propia amante quien ordenó despedirla. Pensé que bastaría con pedirle perdón para que regresara. Pero a la mañana siguiente, durante una reunión del consejo de administración, comprendí que quien estaba a punto de perderlo todo era yo.

PARTE 1

—¿Cómo que mi esposa fue despedida? ¿Quién demonios autorizó semejante cosa?

Alejandro Robles golpeó el escritorio con tanta fuerza que las empleadas del departamento administrativo se quedaron inmóviles.

Durante tres semanas, el director general de Grupo Robles había pasado frente al escritorio vacío de su esposa sin preguntarse dónde estaba.

Mariana Salgado llevaba tres años trabajando en aquella empresa de la Ciudad de México. Siempre llegaba antes de las nueve, vestía ropa sencilla y comía lo que preparaba en casa.

Aunque estaba casada con el dueño, jamás utilizaba