su apellido para conseguir privilegios.
Alejandro apenas la saludaba cuando coincidían en el elevador.
Para él, Mariana era la esposa perfecta: callada, obediente y suficientemente discreta para no interferir con sus negocios.
Nunca preguntaba por qué llegaba de madrugada ni reclamaba cuando desaparecía durante varios días.
Tampoco protestó cuando las fotografías de Alejandro con una hermosa modelo aparecieron en las redes sociales.
Aquella modelo se llamaba Camila Ríos.
Y todos, absolutamente todos, sabían que era su amante.
Lo que nadie imaginaba era que Camila había conseguido algo todavía más humillante.