viva o recuperándose.
El padre apretó la mandíbula.
—Te devolvemos aquellos 15.000 € cuando podamos y se acabó.
Lucía negó con la cabeza.
—No se trata de 15.000 €.
—Entonces, ¿de qué?
Clara respondió antes que ella.
—De que convertisteis el amor en una factura.
La mesa quedó en silencio.
La madre miró a Clara como si esperara que volviera a su lado.
—Tú no entiendes lo difícil que fue todo.
—Sí lo entiendo —dijo Clara—. Lo que no acepto es que usarais mi nombre para engañarla y luego me