manos o alrededor de los ojos; cambios llamativos en la cantidad de orina; orina con sangre o espuma persistente; cansancio que no mejora; náuseas sin una explicación clara; dolor continuo en la zona lumbar; o presión arterial difícil de controlar. Estos signos pueden tener distintas causas y no permiten establecer un diagnóstico por sí solos.
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