su madre podía volver a desaparecer.
Buscamos orientación con una psicóloga infantil y asesoramiento jurídico sobre la situación familiar. Rebeca también recibió información sobre los pasos necesarios para abordar sus obligaciones y solicitar un contacto gradual. Las decisiones debían adaptarse a las necesidades de los niños, no a las prisas de los adultos.
Doña Clara fue la primera en recordarme que yo tampoco tenía que resolverlo todo solo. Una mañana apareció con tamales y me encontró revisando documentos mientras intentaba preparar el desayuno.
Se sentó frente a mí y me