nunca había tenido el valor o la oportunidad de compartir directamente con sus hijas. El descubrimiento no eliminó el dolor del pasado, pero mostró una realidad más compleja de la que las jóvenes habían imaginado.
Maya y Lila decidieron leer aquellos diarios en privado y tomarse tiempo antes de responder. Encontraron a una mujer que había pensado en ellas durante años, aunque pensar en alguien, comprendieron, no era lo mismo que estar presente cuando hacía falta. Por eso no hubo una reconciliación inmediata ni una escena en la que todos