de un mes todavía creas que esto es por carne.
—¿Entonces qué es?
—Por límites.
—Son padres, no extraños.
—Precisamente por eso dejé pasar demasiado.
—Mamá se equivocó.
—Varias veces.
—Pidió perdón.
—No lo hizo.
Kevin abrió la boca.
Se dio cuenta de que era verdad.
—Puede hacerlo.
—No necesito una disculpa para permitir que se queden.
Su expresión cambió.
—Entonces ya decidiste.
—Sí.
—¿Y mi opinión?
—Tu opinión importa.
—No parece.
—Puedes ayudarles a encontrar alojamiento.
—¡Son mis padres!
—Y yo soy tu esposa.
Silencio.
—Pero curiosamente cuando existe