un conflicto entre lo que ellos quieren y lo que yo necesito dentro de mi propia casa, siempre esperas que ceda yo.
Kevin se quedó inmóvil.
Aquella frase le dolió.
Lo vi.
—No es así.
—El primer día tu madre vació mi refrigerador.
—Sí.
—Tú dijiste «déjalo pasar».
—Porque ya había ocurrido.
—Después te pedí que compraras carne con tu dinero.
—Sí.
—Usaste la cuenta que financio principalmente yo.
—Anna…
—Tu madre tomó efectivo de mi escritorio.
—Fue para Melissa.
—Y nuevamente intentaste hacerme sentir mal por llamarlo robo.
Silencio.