EL HOMBRE QUE ABANDONÓ A SU ESPOSA POR DINERO REGRESÓ DOS AÑOS DESPUÉS… Y AL VER A LOS TRES NIÑOS EN EL CAMPO, CAYÓ DE RODILLAS Advertisements

lo miró.

—¿Conoce esa firma?

—Conozco al hombre que la validó.

Elora cruzó los brazos.

—Yo también lo conocí. Vino aquí después de que te marcharas.

Caleb levantó la cabeza.

—¿Richard estuvo aquí?

—Dos veces. La primera me ofreció dinero para que firmara unos documentos. Dijo que eran trámites necesarios para cerrar tu antigua empresa.

—¿Y firmaste?

—No.

—¿Qué ocurrió la segunda vez?

Elora dudó.

—Me dijo que, si seguía haciendo preguntas, tú podrías acusarme de intentar perjudicar tu negocio.

Caleb sintió vergüenza.

—¿Por qué no me avisaste?

Elora lo