EL HOMBRE QUE ABANDONÓ A SU ESPOSA POR DINERO REGRESÓ DOS AÑOS DESPUÉS… Y AL VER A LOS TRES NIÑOS EN EL CAMPO, CAYÓ DE RODILLAS Advertisements

asintió con amargura.

—Eso ya no cambia lo que pasó.

—Richard controlaba mi correspondencia empresarial. Mi asistente trabajaba para él.

—Y tú estabas demasiado ocupado para preguntarte si yo seguía viva.

Caleb cerró los ojos.

Aquella era la parte que no podía atribuir a Richard.

Nadie le había impedido llamar personalmente desde su móvil, escribir una carta o conducir hasta la granja.

Había elegido no hacerlo.

Le resultó más cómodo creer que su antigua vida había quedado atrás.

—Tienes razón —susurró—. Aunque Richard escondiera tus mensajes, yo decidí desaparecer.

Elora