—Haz lo que sea legalmente necesario.
—Caleb, si denuncias esto, tu empresa también quedará bajo investigación.
Él miró la casa.
A través de la ventana vio a Elora cortando pequeñas porciones de pan para los niños.
Durante cinco años, ella había alimentado sus sueños.
Después, durante dos, había alimentado sola a sus hijos.
—Entonces que nos investiguen —respondió.
Rebecca guardó silencio un segundo.
—Entendido.
Aquella misma mañana, Caleb llamó a Richard.
Su socio respondió con familiaridad.
—¡Caleb! ¿Ya conseguiste la firma de tu exmujer?
Caleb apretó el teléfono.
—¿Por qué