Noah acarició una esquina de su manta.
—¿Tú tienes cosas importantes?
Caleb miró las pequeñas manos que sostenían la tela.
—Sí —respondió—. Pero están aquí.
Y permaneció sentado junto a él hasta que volvió a dormirse.
Una firma que esta vez sí importaba
Oliver había sufrido una crisis respiratoria provocada por una infección, pero recibió tratamiento a tiempo y evolucionó favorablemente.
A media mañana, Elora llamó desde el hospital.
Su voz sonaba cansada, aunque más tranquila.
—Dicen que podrá volver a casa cuando esté estable.
Caleb sintió un alivio inmenso.