—¿Quieres que la arregle?
—Quiero saber si todavía recuerdas cómo se hace.
El precio de quedarse
Caleb tardó tres días en reparar la cerca.
El primer día trabajó tan torpemente que Elora tuvo que corregir varias tablas mal alineadas.
El segundo se llenó las manos de ampollas.
El tercero terminó bajo una lluvia intensa, cubierto de barro hasta las rodillas.
No se quejó.
Y al acabar, Elora salió al porche con una taza de café.
—Está bastante bien —admitió.
Caleb observó la cerca.
—Thomas podría haberlo hecho mejor.
—Thomas lleva