cuarenta años trabajando aquí.
Él sonrió.
—Y yo llevo demasiado tiempo sentado en una oficina.
No volvieron a hablar del pasado aquella tarde.
No hacía falta hacerlo constantemente.
Durante los meses siguientes, Caleb comenzó a construir una relación con sus hijos, siempre respetando los límites que Elora establecía.
Los visitaba en horarios acordados
Aprendió qué comida rechazaba Lily, por qué Oliver necesitaba dormir abrazado a una manta azul y cómo Noah conseguía inventar preguntas capaces de dejar sin respuesta a cualquier adulto.
Asistió a sus revisiones médicas cuando Elora lo