EL HOMBRE QUE ABANDONÓ A SU ESPOSA POR DINERO REGRESÓ DOS AÑOS DESPUÉS… Y AL VER A LOS TRES NIÑOS EN EL CAMPO, CAYÓ DE RODILLAS Advertisements

acostados, Caleb ayudó a recoger los platos.

Elora lavaba los vasos mientras él los secaba.

Parecían dos personas corrientes terminando una celebración familiar.

Y eso, para Caleb, era más valioso que cualquier ceremonia de premios a la que hubiera asistido.

—Elora —dijo finalmente—, hay algo que quiero preguntarte.

Ella dejó un vaso sobre la mesa.

—Te escucho.

—¿Crees que alguna vez podrías volver a confiar en mí?

Elora tardó en responder.

—Confío en que mañana vendrás por los niños cuando has dicho. Confío en que no vas a desaparecer sin