pesos y lo recomendó con otro negocio.
Aquella noche Sergio llegó emocionado.
—Gaby, creo que encontré algo que puedo hacer mejor que mucha gente.
Así comenzó nuestra empresa.
Primero asesorábamos talleres pequeños. Después llegaron transportistas, almacenes y proveedores industriales.
Cuando dejé el servicio activo, me incorporé a tiempo completo.
Tuvimos meses difíciles, clientes morosos y noches en las que nosotros no cobramos sueldo para pagar puntualmente a nuestros empleados.
Pero seguimos adelante.
Catorce años después, nuestra compañía tenía veintitrés trabajadores y atendía negocios de distintos parques industriales de Querétaro.
Habíamos