significaba considerarlo inferior.
Después del postre, mi madre me encontró sola en la cocina.
—Gabriela, yo creía que estaba protegiendo tu futuro.
La miré en silencio.
—Pero estaba protegiendo mi orgullo —continuó—. Y por culpa de eso perdí catorce años contigo.
Sus ojos se llenaron de lágrimas.
—No puedo recuperarlos, mamá.
—Lo sé.
Le tomé la mano.
—Pero puedes decidir qué clase de madre quieres ser de ahora en adelante.
Ella apretó mis dedos.
—Quiero aprender a ser una mejor.
Aquella noche mis padres regresaron a su propio departamento.
No