daño que causó, sin exigir nada a cambio.
Mi madre necesitó catorce años para comprenderlo.
Mi padre necesitó perder su comodidad para encontrar el valor de decir la verdad.
Y yo necesité cerrarles la puerta una vez para que algún día pudiéramos volver a sentarnos juntos sin miedo.
Porque la familia no se mide por lo que exige recibir, sino por el amor, el respeto y la lealtad que está dispuesta a ofrecer.
Y si alguna vez tuvieras que elegir entre complacer a tu familia y defender a la persona