decir eso!
Pero ella no se detuvo.
Miró directamente a Sergio y pronunció la frase que jamás pude olvidar:
—Gabriela, si te casas con este hombre, pasarás el resto de tu vida manteniendo a un inútil. ¡Estás eligiendo una carga!
Mi padre escuchó aquellas palabras.
Y no hizo absolutamente nada.
Lo que ocurrió después de aquella cena cambió nuestras vidas para siempre.
PARTE 2
—Retira lo que acabas de decir —le exigí a mi madre.
—No me hables así, Gabriela. Estoy tratando de salvarte de un error.
—Acabas de llamar