micrófono.
—Cuando empezamos LUMEN, no teníamos grandes oficinas ni inversores poderosos —dije—. Teníamos una pregunta: ¿qué ocurre con los niños que necesitan una forma diferente de aprender, pero no tienen acceso a las herramientas adecuadas?
La sala quedó en silencio.
—Nuestra respuesta fue construirlas.
Hablé de los profesores que habían colaborado gratuitamente.
De las familias que compartieron sus experiencias.
De Elena y nuestro equipo.
Y de los niños que nos enseñaban cada día que la inteligencia no tiene una sola forma de expresarse.
Finalmente, miré hacia la primera fila.
Leo