me estaba saludando con ambas manos.
Sonreí.
—Y quiero agradecer a mi hijo, Leonardo. Él todavía es demasiado pequeño para comprender qué significa este premio. Pero me ha enseñado algo esencial: el amor no consiste en pedirle a alguien que se haga pequeño para que nosotros podamos brillar.
La audiencia aplaudió.
Mis ojos se llenaron de lágrimas.
—El amor verdadero nos ayuda a crecer.
Después de la ceremonia, una periodista me mostró la portada definitiva de la edición asiática de TIME.
La fotografía principal era un retrato mío en las