Se quedó pensativo.
—Tú eres el señor del aeropuerto.
Adrián se agachó para quedar a su altura.
—Sí. Me llamo Adrián.
Leo lo observó seriamente.
—Yo soy Leo.
—Lo sé. Es un nombre precioso.
Mi hijo sonrió.
Después señaló la revista.
—¡Ese es mi dibujo!
Adrián miró la portada.
—Lo he visto. Dibujas muy bien.
—Esa es mamá. Ese soy yo. Y ese es nuestro gato.
Adrián frunció ligeramente el ceño.
—¿Tenéis un gato?
—Sí. Se llama Nube. Es muy gordo.
Soltamos una pequeña carcajada.
Leo continuó explicando su dibujo