que me hizo estremecer:
—Ethan nunca les perdonará esto.
Robert miró la puerta cerrada.
—Ojalá algún día entienda que intentamos protegernos, no castigarlo.
Yo también lo deseaba.
Pero ya no estaba dispuesta a sacrificar nuestra seguridad para conseguir su aprobación.
EL DÍA DE LA OPERACIÓN
PARTE 2
La empleada se llamaba Helen.
Era una mujer de unos cincuenta años, de mirada prudente y voz tranquila. Cuando vio mi expresión, cerró parcialmente la puerta de su despacho.
—Señora Miller, antes de continuar necesito aclarar algo. Este expediente todavía está pendiente de