a entrar, pero yo permanecí de pie.
—Te escuchamos.
Claire abrió la carpeta sobre la mesa.
Había facturas vencidas y avisos de impago.
—El banco nos está exigiendo regularizar varias cuotas. Si no conseguimos dinero, podríamos perder la casa.
—Lo siento —dije.
Ella levantó la cabeza.
—¿Eso es todo?
—¿Qué más esperas que diga?
—Que nos ayudarán. ¡Ethan es su único hijo!
Robert respiró profundamente.
—Claire, ¿por qué tenéis tantas deudas?
Ella se mordió el labio.
Finalmente confesó que habían refinanciado su hipoteca para invertir en un negocio con un