la mañana salí de la casa.
Daniel dormía.
Vivian también.
A las 06:00 crucé una puerta de seguridad sin señalización exterior.
A las 06:12 entregué mi teléfono.
A las 06:30 me retiraron mi identificación civil.
A las 07:00, Mara Bennett dejó de existir.
Daniel tardó dieciocho horas en darse cuenta.
A las once de la noche llamó a mi móvil.
Número inexistente.
Buscó mis documentos.
Nada.
Llamó a mis antiguos amigos.
Nadie sabía dónde estaba.
A medianoche apareció en una comisaría.
—Mi esposa ha desaparecido.
El