saludó formalmente.
—Bienvenida al Programa Horizonte.
A partir de entonces empezó mi última semana como esposa.
Faltaban siete días.
Daniel llegó a casa y dijo:
—Vivian necesita quedarse aquí después de la ceremonia. Quiero que le dejemos nuestra habitación.
No preguntó.
Lo presentó como una decisión.
Miré la cama donde habíamos dormido seis años.
—De acuerdo.
Daniel pareció sorprendido.
—¿No vas a discutir?
—No.
Guardé mi ropa en dos maletas.
Él no vio que una de ellas no iría al cuarto de invitados.
Iría conmigo.
Faltaban seis días.
Me envió