espacio que él ya mantenía vacío.
Una tarde recibí una noticia.
Daniel había resultado herido durante una operación de entrenamiento.
Nada clasificado.
Accidente de vehículo.
Fracturas.
Cirugía.
Estable.
Leí el informe dos veces.
Elias estaba frente a mí.
—¿Quieres ir?
—No sé.
—Eso no es no.
Lo miré.
—¿Te molesta?
—Me preocuparía más si fingieras que seis años no existieron.
Esa respuesta decidió algo.
Fui.
Daniel estaba despierto cuando entré.
Pensó que era la enfermera.
Después me vio.
—Mara.
—Hola.
Intentó incorporarse.
—No hagas tonterías.
—¿Viniste?
—Veo que el accidente