historiales de las clínicas donde me habían atendido.
El hospital que aparecía en el informe de hacía tres años confirmó algo sorprendente.
Nunca me habían realizado allí todas las pruebas que figuraban en el documento que conservaba.
En particular, no existía registro de la prueba con contraste que supuestamente había demostrado la obstrucción de ambas trompas.
Además, el informe original de mi función ovárica no justificaba un diagnóstico definitivo de insuficiencia ovárica prematura.
Había valores que requerían seguimiento.
Pero alguien había convertido una posibilidad médica en una sentencia absoluta.
La