doctora Ward fue cuidadosa al explicármelo.
—Emma, esto no significa que todos tus resultados fueran normales. Significa que el diagnóstico que te entregaron no está respaldado por la documentación que hemos conseguido.
Sentí que se me humedecían los ojos.
—¿Entonces pude haber pasado tres años creyendo una mentira?
—Eso tendrá que investigarse. Pero jamás debieron presentarte esas conclusiones como una certeza sin pruebas suficientes.
Salí del consultorio sintiendo una mezcla de alivio y furia.
Había llorado tantas noches creyendo que mi cuerpo me había traicionado.
Había permitido que mi familia