regalo.
Él sonrió entre lágrimas.
—Ojalá hubiera podido conocerlos.
Apoyé la cabeza sobre su hombro.
—Les hablaremos de ella.
Adrian me besó en la frente.
—Sí. Les contaremos todo lo bueno que hizo.
Aquella noche, cuando los niños finalmente se durmieron, encontré mi antiguo informe médico mientras ordenaba unos documentos.
El papel estaba amarillento.
En la última página seguía apareciendo la frase que me había perseguido durante tres años:
«Probabilidad de embarazo natural prácticamente nula».
Lo observé durante un largo rato.
Después lo guardé junto a las copias de los