mi documentación.
—Necesito recuperar aquel informe —murmuré.
Adrian se puso de pie.
—Lo recuperaremos.
Nos trasladamos a una residencia privada que Adrian utilizaba durante sus viajes de negocios.
No era una mansión lujosa.
Era una casa discreta, rodeada de árboles, a cuarenta minutos de Fairmont.
Dos personas de seguridad permanecían en el exterior.
La doctora Ward había recomendado iniciar inmediatamente los controles prenatales correspondientes y revisar mis antecedentes médicos.
Además, por tratarse de un embarazo gemelar, era importante hacer una evaluación especializada.
Aquella misma tarde, otro obstetra confirmó el embarazo.