atención.
Llevaba noches sin dormir.
Había llamado a los antiguos compañeros de Evelyn, pero nadie sabía decirle dónde estaba.
Uno de ellos incluso le aseguró:
—Pidió el traslado hace días. Creímos que tú lo sabías.
Aquello lo dejó desconcertado.
Evelyn había organizado su partida mucho antes del accidente.
No había sido una reacción impulsiva.
Había decidido marcharse mientras él todavía la abrazaba en aquella casa y le prometía que la amaba.
La ceremonia comenzó a las diez en punto.
El general William Carter subió al estrado.
Su presencia bastó para