la mirada hacia mí.
—Señor Moretti, papá también dijo que usted tenía que saber algo sobre mí.
Me arrodillé lentamente.
—¿Qué cosa, pequeña?
Ella me entregó una segunda fotografía.
En ella aparecía Daniel sosteniendo a Lily recién nacida.
Junto a ellos había una mujer que no era Elena.
Era Victoria.
Mi esposa.
Y en el reverso, escrito con la letra de Daniel, había una frase que me dejó sin respiración:
«Dante merece saber quién es realmente la madre de Lily».